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    <title>ashermind on tuhat</title>
    <link>https://tuhat.net/@ashermind/</link>
    <description>Posts by ashermind on tuhat</description>
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    <language>en</language>
    <lastBuildDate>Sat, 11 Jul 2026 18:03:33 +0000</lastBuildDate>
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      <title>El pequeño continente de mi existencia</title>
      <link>https://tuhat.net/@ashermind/p/el-continente-de-mi-existencia</link>
      <description>Una de las cosas que más valoro de una casa es la división de espacios. Creo que tener espacios dedicados a actividades específicas permite mantener cierto…</description>
      <dc:creator>ashermind</dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<p><span class="ql-font-serif">Una de las cosas que más valoro de una casa es la división de espacios. Creo que tener espacios dedicados a actividades específicas permite mantener cierto orden a la hora de habitar un hogar. Un espacio para cocinar, un espacio para lavar ropa, un espacio para lavar los platos, un espacio para leer, un espacio para comer, un espacio para dormir, un espacio para descansar, un espacio para realizar pasatiempos, todo con «fronteras» bien delimitadas. «Aquí termina un espacio, aquí comienza otro». Sin ninguna actividad que salga de esos territorios, precisamente para mantener un orden.</span></p><p><span class="ql-font-serif"><picture><source srcset="/images/u/ashermind/232501b4-be68-49a9-ab24-eb63081cb94b.avif" type="image/avif"><img src="/images/u/ashermind/232501b4-be68-49a9-ab24-eb63081cb94b.webp" alt="Fuente: Pinterest"></picture></span></p><p><span class="ql-font-serif">Mi principal problema siempre había sido el exceso de cosas, o tal vez la falta de espacios específicos para guardarlas. Por ejemplo, en casa de mis padres teníamos lugares para guardar ropa, o para guardar libros, pero aun así era inevitable que el desorden se instalara de vez en cuando. La orden habitual que escuchábamos era «dejen las cosas en su sitio», pero había cosas que no tenían un sitio, o había un sitio que ya tenía demasiadas cosas, y no había lugar para más. Pero, evidentemente, lo que más primaba era nuestra simple y llana desidia. Habrá sido por la edad que teníamos —entre hermanos nos llevamos pocos años de diferencia—, habrá sido por la poca costumbre, pero el desorden tenía algo de divertido por aquellos tiempos. Era inevitable que ciertos objetos vagaran lejos de sus patrias designadas, errantes sujetos inanimados, ocupando lugares que no les correspondían pero de los cuales tampoco se los podía expulsar. Un cuaderno en la cocina, un lapicero en la encimera, un plato en la sala, zapatos al lado del televisor, vasos y tazas en la habitación, compartiendo espacio con espejos, libros y algunos frascos de perfume en el tocador.</span></p><p><span class="ql-font-serif">El problema apareció cuando, con el tiempo, los objetos no fueron los únicos en sucumbir a la diáspora, pues ahí donde los objetos habitaban, también se desarrollaban las actividades para los que los objetos habían sido creados. Se comía en el cuarto en lugar de hacerlo en el comedor, se leía en la cocina... y bueno, son actividades que parecen nimiedades al principio, pero que cuando se realizan en conjunto y con cierta constancia, con el tiempo se vuelven parte de la rutina hasta instalar en toda la casa una nueva forma de convivencia, una suerte de profanación normalizada de aquellos espacios que habían sido designados para otras cosas.</span></p><p><span class="ql-font-serif">El caos, sin duda, se agrava cuando, más allá de que se realicen actividades fuera de espacios designados, estos espacios ni siquiera existan. Aquel fue mi dilema cuando empecé a vivir solo. Las habitaciones que conseguía, por su naturaleza, carecían de divisiones. Salvo por el baño y la ducha —que siempre me esforcé por conseguir que fueran independientes—, tenía que cocinar, planchar, leer, dormir y trabajar en los mismos cuatro metros cuadrados. Y resultaba tedioso, pues si no hay un espacio designado para la cocina, desaparecen las ganas de cocinar. Si no hay un espacio para guardar platos, estos comienzan a acumularse sobre la mesa que ocupa el centro de la habitación, hasta que se llenan de polvo y nuevamente hay que lavarlos.</span></p><p><span class="ql-font-serif">Por eso me gustaba visitar las casas de ciertos amigos. Me invitaban a comer y, al terminar, yo me ofrecía a lavar los platos. Más allá de un acto de respeto y para corresponder con gratitud sus buenas atenciones, lo hacía porque en sus casas esos espacios sí existían. Me sentía cómodo lavando platos ahí porque tenían lavaderos y escurridores para vajilla. La visión de orden al dejar todo en su sitio, ocupando su debido lugar en la casa, me resultaba satisfactoria. En mi cuarto, el orden no significaba tener cada cosa en su lugar, sino tener todo guardado en cajas, de donde tenía que extraer cada cosa cuando la necesitaba, y sobre las cuales colocaba otros elementos, como si fuesen mesitas de noche al uso.</span></p><p><span class="ql-font-serif">Con el tiempo mi necesidad por mantener un orden de las cosas y las actividades se ha acrecentado. Tal vez porque me he vuelto más hogareño, y me gusta habitar un espacio que se vea lo más cómodo posible. Y para mí la comodidad significa orden. La visión de tener elementos que ocupan espacio en el piso no me agrada en absoluto, como las cajas, por ejemplo, u objetos más pequeños. Todo debe tener un lugar que ocupar en casa, y para eso son útiles los enseres, como zapateros, pequeñas repisas sobre las paredes, y más. Por eso la última vez que me mudé cuidé mucho que el espacio sea lo suficientemente grande como para que todos los objetos pudieran ocupar su lugar con la debida comodidad. No comodidad para ellos, claro, sino para mí. Porque lo que detestaba era precisamente eso: la falta de enseres en los que colocar los objetos en lugar de mantenerlos en las cajas. Porque tampoco había suficiente espacio para dichos enseres, así que tenía que conformarme con convivir con cajas cerradas por todas partes.</span></p><p><span class="ql-font-serif">Muchas veces subestimamos —o ni siquiera consideramos— la paz mental que transmite el hecho de ver que cada espacio en una casa esté designada a un uso específico. La visión es incluso relajante: cada objeto ocupando su territorio y dignificando su vida de utilidad con su sola presencia. Puede incluso incrementar la productividad. El desorden me transmite desgana; mientras que el orden me inspira a hacer más cosas, a trabajar con mayor soltura y buen ánimo porque dentro de mí estoy seguro de que me puedo desenvolver sin problema al saber dónde está cada objeto que necesito.</span></p><p><span class="ql-font-serif">Pero este deseo, aunque genuino, también tiene sus limitaciones porque las circunstancias no son las mismas para todos. Hubiera sido injusto exigir divisiones de espacio en un cuarto como el que estaba alquilando, así que a veces uno tiene que adecuarse a lo que hay. He aprendido que para este tipo de casos vale conformarse de manera temporal, a la par que se trabaja para conseguir algo mejor en el futuro. No me equivoqué.</span></p><p><span class="ql-font-serif">Hoy observo a mi alrededor y pienso en cada uno de los objetos que pueblan este pequeño continente de mi existencia. Su presencia me recuerda que están hechos para usarse en un lugar específico, y que cuidar el entorno es otra forma de demostrar respeto por mí mismo, por mi vida. De niño, cuando mi padre veía que hacía mis tareas en una mesa desordenada, solía decirme: «Tienes que limpiar primero antes de ponerte a trabajar. Tú no te mereces este desorden». Es parte del amor propio cuidar el espacio personal, pero ese es tema para otro ensayo.</span></p><p><span class="ql-font-serif">A quien haya sido lo suficientemente amable como para haberse tomado el tiempo de leerme: gracias.</span></p><p><span class="ql-font-serif">Cambio y fuera,</span></p><p><span class="ql-font-serif">Asher.</span></p><hr /><p><strong>Nota:</strong><span class="ql-font-serif"> agradezco al creador de tuhat por incluir más características al editor. Ya lo mencioné antes, pero es genial sentir que el creador de una plataforma se toma el tiempo de considerar las propuestas que hacen los usuarios. Escribir en tuhat está siendo una experiencia muy agradable.</span></p>]]></content:encoded>
      <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 22:42:31 +0000</pubDate>
      <guid isPermaLink="true">https://tuhat.net/@ashermind/p/el-continente-de-mi-existencia</guid>
      <category>reflexiones</category>
      <category>ensayo personal</category>
      <category>vida</category>
      <category>orden</category>
      <category>habitación</category>
      <category>casa</category>
    </item>

    <item>
      <title>Mis impresiones acerca de las actualizaciones de tuhat y algunas sugerencias de mejora</title>
      <link>https://tuhat.net/@ashermind/p/actualizaciones-de-tuhat</link>
      <description>Me resulta curioso el hecho de que, luego de unos días de ausencia, regresar a tuhat se siente distinto. Hay varios cambios, hasta el punto de que no se parece…</description>
      <dc:creator>ashermind</dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Me resulta curioso el hecho de que, luego de unos días de ausencia, regresar a tuhat se siente distinto. Hay varios cambios, hasta el punto de que no se parece en nada a lo que era hace tan sólo un mes, e incluso menos, porque el pasado 26 de mayo publiqué un artículo en Substack hablando acerca de tuhat, y de lo útil que me parecía esta plataforma para escribir, aunque no creía que aquellos que se quejaban de Substack se animaran a publicar aquí. Recalcaba el hecho de que, precisamente por su estilo tan minimalista, no la veía como un lugar con potencial para albergar mi trabajo, al menos de momento: sin imágenes en la pantalla de inicio, pocas opciones de personalización, un editor simple pero no del todo limpio y la ausencia de dos elementos que consideraba esenciales: el botón de «Me gusta» en cada publicación y la caja de comentarios. Yo, que estoy acostumbrado al ecosistema social integrado que tiene Substack (la sección de Notes, para entendernos), pensaba que en tuhat la experiencia de publicar me iba a resultar insuficiente.</p><p><picture><source srcset="/images/u/ashermind/1fb38189-34a3-4bdb-a7f1-59418b22067b.avif" type="image/avif"><img src="/images/u/ashermind/1fb38189-34a3-4bdb-a7f1-59418b22067b.webp"></picture></p><p>Aun con todo, me animé a publicar <a href="https://tuhat.net/u/ashermind/p/incursionando-en-tuhat" target="_blank">mi primer artículo</a> aquí. En él hablaba de que quería experimentar de nuevo esa sensación de escribir sin fijarme tanto en el público sino en lo que yo realmente quería expresar. Digo «de nuevo» porque alguna vez tuve esa sensación. Lo recuerdo, primero, en Tumblr, y mi experiencia más reciente es Substack, precisamente. En el mismo artículo enfatizaba que mis objetivos al publicar en Substack y en tuhat iban a tener distintas direcciones. En Substack seguiría construyendo mi marca personal, mientras que en tuhat iba a escribir con mayor libertad, sin expectativas en cuanto a la interacción, porque mi prioridad sería la sinceridad lejos de la censura y el condicionamiento del algoritmo.</p><p>Y aunque dichos objetivos no han cambiado, la plataforma sí que lo hizo. Como comentaba al inicio de este artículo, regresar aquí ha sido algo... particular. Porque según mis cálculos, llevo poco más de una semana sin entrar a mi cuenta, y he encontrado cambios significativos. Pero si me remonto a un mes, los cambios son todavía mayores. Enumeraré los que recuerdo, porque me parece importante señalarlos para comprender la evolución de tuhat, y porque quiero que quede como registro para cuando, más adelante, tuhat se convierta en una plataforma con mayores funcionalidades, manteniendo su esencia.</p><p>Conocí esta plataforma la misma semana en que su creador escribió un último artículo en Substack antes de marcharse de ahí. En él hablaba de tuhat, y desde entonces he venido explorando esta plataforma. La actual versión dista muchísimo de aquella primera versión que conocí. No sé qué opinen los demás, pero yo estoy cada vez más encantado con tuhat.</p><h3>Página de inicio</h3><p><picture><source srcset="/images/u/ashermind/64c363b4-2f90-4149-86de-5b1bd4be25d6.avif" type="image/avif"><img src="/images/u/ashermind/64c363b4-2f90-4149-86de-5b1bd4be25d6.webp"></picture></p><p>Para empezar, vamos a lo obvio: el diseño de la página de inicio de tuhat ahora presenta las siguientes características:</p><ol><li data-list="bullet"><span class="ql-ui"></span>Una barra de búsqueda.</li><li data-list="bullet"><span class="ql-ui"></span>Una barra de idiomas en los que se publica aquí.</li><li data-list="bullet"><span class="ql-ui"></span>Publicaciones en orden cronológico con un diseño por columnas estilo grid que incluye etiquetas, título, imagen de portada, nombre del autor y un fragmento del artículo.</li></ol><p>Esto es ya de por sí un gran cambio, porque cuando llegué aquí los artículos se publicaban en el formato de lista simple: título, nombre de autor y, si no me equivoco, etiquetas. La imagen de portada era inexistente en el diseño principal, lo cual, a mi juicio, le restaba atractivo. Por supuesto que se podía publicar imágenes dentro del artículo, pero estas no se veían en la página principal de tuhat, ahora sí.</p><p>En el artículo que publiqué en Substack hablando de tuhat, mencionaba que esta era una de las razones por las que creía que los usuarios no se animarían a publicar aquí, sobre todo aquellos que se dedican a escribir con el objetivo de crear una marca personal, entre los que me incluí.</p><p>Por supuesto, ya no opino lo mismo. Ahora la portada de tuhat tiene un estilo editorial que resulta atractivo y eso me gusta mucho. El texto escrito sigue siendo protagonista —como debe ser—, pero también hay lugar para las imágenes. Me gusta ese detalle de mostrar cada imagen en blanco y negro, y supongo que esto se hizo con el objetivo de que los colores no desvíen la atención y le quiten protagonismo al texto, resultando en un diseño monocromático que marca un hermoso equilibrio entre imagen y texto. A ver, claro que los colores de las imágenes se pueden ver, pero hace falta colocar el cursor por encima de cada una, de lo contrario todas se muestran en blanco y negro. Un detalle atinado, a mi juicio.</p><h3>Ancho del contenido</h3><p>En el primer artículo que escribí en tuhat resalté que la vista en computadora de los artículos resultaba un tanto difícil de leer porque el ancho del cuerpo del texto era demasiado grande, lo que hacía que los renglones fueran interminables.</p><p>Ahora eso ha cambiado, por supuesto. El ancho ahora se puede ajustar para cada uno de los artículos desde el editor con tres opciones, tal como se muestra en la imagen:</p><p><picture><source srcset="/images/u/ashermind/3a147425-4413-47b0-8408-6bfea9826183.avif" type="image/avif"><img src="/images/u/ashermind/3a147425-4413-47b0-8408-6bfea9826183.webp"></picture></p><p>El punto «débil» que le encuentro a esto es que exige personalizar los artículos uno por uno en lugar de configurarlo una sola vez para todos, lo que implica trabajo extra, pero al menos funciona bien y me gusta.</p><h3>Tipo de letra</h3><p>Otro de mis dilemas era que el tipo de letra que tenía tuhat al principio hacía que no se viera tan «literario», pues soy un amante de las tipografías con serifa cuando se trata de escribir.</p><p>Hoy hay múltiples opciones:</p><p><picture><source srcset="/images/u/ashermind/ca42bbc6-d4a2-4cdb-bfd6-678d65ae7a8e.avif" type="image/avif"><img src="/images/u/ashermind/ca42bbc6-d4a2-4cdb-bfd6-678d65ae7a8e.webp"></picture></p><p>Si bien esta función se aplica para los artículos, estaría genial que también podamos elegir la tipografía para el título y el cuerpo de nuestra publicación.</p><blockquote><strong><em>Nota:</em></strong><em> el ancho del contenido y el tipo de fuentes son las características que señalé en mi <a href="https://tuhat.net/u/ashermind/p/incursionando-en-tuhat" target="_blank">primer artículo</a>. Ese mismo día, el creador del tuhat me respondió ese artículo con una carta privada comentándome que había implementado dichos cambios, lo cual me pareció un detalle importantísimo, que comentaré más adelante.</em></blockquote><h3>Tablas</h3><p>Ahora se pueden incluir tablas en los artículos, una funcionalidad que ni siquiera Substack tiene.</p><h3>Mayor personalización</h3><p>Sí, nuevamente, una de las cosas que señalé en el dichoso artículo de Substack que escribí fue que tuhat tenía una personalización limitada. Pero ahora ya se puede hacer lo siguiente:</p><p><strong>Colocar título a tu publicación</strong>, que es distinto a tu nombre de usuario. Mi nombre de usuario, por ejemplo, es ashermind, mientras que el de mi publicación ahora es «Escape al vacío».</p><p><strong>Cambiar el diseño de tu página</strong>. Hay cuatro opciones, desde la clásica lista de artículos hasta el diseño por columnas, similar a la página de inicio de tuhat. Me quedo con esa, pero supe que el creador de tuhat está abierto a recibir sugerencias y considerarlas para añadirlas a la plataforma.</p><p><strong>Colecciones</strong> (traducido al español como Ubicaciones). Ahora las publicaciones se pueden agrupar por temas, similar a la función que ya realizan las etiquetas pero de una forma más elegante. Estas ubicaciones aparecen en tu página de tuhat, justo debajo de la descripción de tu página. Es equivalente a las Secciones de Substack o las Colecciones de Patreon.</p><h3>Otros cambios importantes</h3><p>Mencionaré los siguientes cambios que he notado para no hacer tan extenso el artículo con detalles que ya se pueden encontrar en la propia <a href="https://tuhat.net/o/tuhat" target="_blank">página de tuhat</a>, donde el creador publica las actualizaciones que realiza en la plataforma.</p><p><strong>Botón de seguir</strong>. Ahora puedes seguir a alguien en tuhat para leer sus publicaciones en tu página de <a href="https://tuhat.net/reading" target="_blank">Lecturas</a>, sin necesidad de suscribirse a su publicación y compartir tu correo. Me gusta, aunque desearía que se pudiera seguir también páginas de organizaciones, no sólo cuentas personales.</p><p><strong>Botón de Soporte de Liberapay</strong>. En términos simples, Liberapay es una plataforma para recibir donaciones recurrentes. Ahora puedes añadir un botón que dirige a tu perfil de Liberapay, que aparecerá justo debajo de la descripción de tu página de tuhat. Intenté crearme un perfil en Liberapay pero mi país está restringido y no puedo recibir donaciones legalmente, lo que hace que esta opción resulte similar al caso de Stripe en Substack: sólo pueden acceder a ella usuarios de países específicos. Los demás tendremos que buscar otras opciones. Una solución que sugiero es crear una cuenta en Ko-fi y añadir el enlace en el recuadro de página web que tiene habilitado tuhat. Leí, además, que el creador está trabajando en un sistema nativo de ingresos para autores. Tengo curiosidad por ver cómo resulta.</p><p><strong>Descargar artículos en formato epub</strong>. Esto es de lo que más me sorprendió y lo que más me gustó. Ahora cada artículo —incluyendo imágenes— se puede descargar para leerlo como un libro digital con un lector en el celular. Este mismo año Substack lanzó la funcionalidad de descargar los artículos en formato pdf, pero el epub, sin duda, es mucho mejor para leer en pantalla.</p><p><strong>Posibilidad de recibir respuestas directamente por correo</strong>. Esto es sumamente útil para aquellos lectores que desean responder a nuestros artículos sin necesidad de crearse una cuenta en tuhat. Podrán responder directamente a nuestro artículo desde su misma bandeja de entrada, y esa respuesta llegará a nuestra bandeja de entrada en tuhat. No me quedó claro si estas respuestas se pueden responder a su vez (todo parece indicar que sí), pero lo que sí está claro es que, por obvias razones, no se pueden publicar.</p><p><strong>Editor en pantalla completa</strong>. Ahora, al escribir, el editor puede ocupar la totalidad de la pantalla, eliminando distracciones de otras pestañas o de la barra de tareas. Debo admitir que no me di cuenta de si esta característica ya estaba antes, pero es primera vez que la veo, por eso la menciono al final.</p><h2>Actualizaciones sugeridas</h2><p>Me tomo la libertad de sugerir algunas características para mejorar la experiencia de los escritores en tuhat. Si el creador se aviene a leerme y considerar mis sugerencias, estaré sumamente agradecido. Si no, al menos me quito las ganas de expresarme.</p><h3>Botones y separadores en los artículos</h3><p>Sería genial poder incluir botones en los artículos con llamada a la acción predeterminada y personalizada. Pongo el ejemplo más próximo que tengo: Substack tiene botones con acciones predeterminadas, como el botón para suscribirse (con o sin leyenda), botón para compartir el post, botón para compartir la publicación, etc., y también botones a los que se les puede añadir una URL personalizada. Resulta útil para hacer crecer la audiencia y para incluir llamadas a la acción claras.</p><p>En cuanto a los separadores: una línea horizontal que sirva para separar el contenido dentro del mismo artículo. Útil también. He visto que alguien aquí, en tuhat, ha solucionado la ausencia de este recurso haciendo uso de guiones o rayas, pero no queda igual. Se ve bien en el ordenador pero en en el móvil descuadra incluso el ancho de la pantalla, además de que le resta elegancia. Un separador nativo solucionaría esto con creces.</p><h3>Sección de «Leer más»</h3><p>Al final de cada artículo, un apartado de artículos recientes (por secciones o por cronología) para invitar a los visitantes a seguir leyendo más artículos de la misma publicación, facilitando la navegación en lugar de hacer que los lectores tengan que regresar a la página de la publicación para elegir otro artículo. Eso, o botones de «Siguiente artículo» y «Artículo anterior» también resultarían útiles. Parte de este problema ya se soluciona con artículos que están dentro de las Ubicaciones (o Colecciones), pues al final de cada una de ellas se añade un enlace al artículo siguiente o al anterior, pero los artículos independientes no gozan de esta característica.</p><h3>Descripción de imágenes</h3><p>Creo que una forma de respetar la propiedad intelectual inherente del contenido que compartimos es poder dar los respectivos créditos. En el caso de las imágenes, la posibilidad de añadir descripciones breves que puedan incluir enlaces a las fuentes resultaría muy útil.</p><h3>Control del tamaño de las imágenes</h3><p>Si uno pudiera ver este artículo desde computadora, notaría que las capturas que incluí más arriba necesitan su respectiva manipulación en cuanto al tamaño. Esa posibilidad no estaría nada mal porque hay ciertas imágenes que no deberían ocupar el ancho completo de la página.</p><h3>Ancho completo de imágenes de portada en dispositivos móviles</h3><p>Me parece que las portadas de cada artículo, tanto en celulares como en tablets, deberían ocupar el ancho completo. Esto lo digo por la página de inicio de tuhat y el diseño de la página por columnas en cada publicación. En dispositivos móviles, las portadas ocupan la parte central de la pantalla con tamaño reducido. Hacer que ocupen el ancho completo haría que el diseño se perciba más editorial y responsivo.</p><h3>Añadir título directamente en el editor</h3><p>Sé que se puede añadir un título a cada artículo, pero me gustaría que esta funcionalidad esté directamente en el editor al momento de redactar, y no como un paso previo a la publicación del artículo. La función de considerar a la primera línea como el título predeterminado tampoco me parece algo acertado. Creo que podría confundir a algunos escritores a la hora de publicar sus textos, sobre todo si tienen poca familiaridad publicando en plataformas de escritura. Ya de por sí, a muchos se les hace difícil de usar Substack. Tuhat, al ser más sencillo, debería facilitar esto todavía más.</p><h3>Subtítulos</h3><p>Esto fue lo que eché en falta la primera vez que escribí en tuhat. Los subtítulos, muchas veces, resultan ser un excelente complemento al título, incluso lo refuerzan.</p><h3>Letra capital</h3><p>Útil para escritores que comparten contenido literario como relatos, cuentos o capítulos de novela. Sería genial que la letra capital se pueda configurar directamente en el editor, y que uno, como autor, pueda elegir en qué párrafo colocarla. Naturalmente, sería sólo una letra capital por artículo.</p><h3>Texto en formato bold para los enlaces</h3><p>El texto con subrayado está bien, pero una opción visualmente más elegante sería el texto en formato bold y del mismo color de contraste de la publicación.</p><h3>Notas a pie de página</h3><p>Resulta útil sobre todo para ensayos que requieren de referencias constantes. No es mi caso (por ahora), pero podría ser el de alguien más.</p><h3>Traductor nativo</h3><p>Actualmente, la interfaz se puede adecuar al idioma que uno elija en la configuración de la cuenta, pero hay algunas secciones que no se traducen, por lo que es necesario usar el traductor de Google. El problema con esto es que hay un glitch. Por ejemplo, cuando tengo abierto el editor y estoy escribiendo, y se me ocurre traducir la página con el traductor de Google, todo lo que tenía escrito se elimina automáticamente. Y ni siquiera se puede recuperar cuando coloco el idioma predeterminado de nuevo. Sólo se soluciona con el clásico comando de control + z. Antes era peor: mientras tenía activado el idioma español, no me permitía escribir nada. Cada letra que tecleaba se borraba automáticamente del editor, lo que resultaba desesperante. Por eso cuido mucho de tener desactivada la opción de traducir mientras estoy escribiendo, pero un traductor nativo solucionaría esto, creo yo.</p><p>Un traductor nativo ayudaría, además, a traducir los artículos de escritores que publican en otros idiomas. En los primeros días que estuve aquí disfruté muchísimo leyendo a quienes escribían en inglés, gracias al traductor de Google, pero tiene sus limitaciones. Por ejemplo, sólo traduce desde el inglés. Si quiero leer otro idioma, tengo que configurarlo manualmente, algo que no pasaría con un traductor nativo automático, con opción a leer en el idioma original.</p><h2>Palabras finales</h2><p>En definitiva, se nota el esfuerzo del creador de tuhat por mejorar cada vez más la plataforma. La sensación de insuficiencia que experimenté al principio, ha desaparecido. Tuhat está evolucionando para bien y auguro cosas buenas para el futuro. Tal como van las cosas, tuhat tiene el potencial para convertirse en un nuevo refugio para escritores y millones de lectores. Se ha convertido en uno de mis hogares de escritura, y estoy dispuesto a seguir escribiendo aquí. Es agradable encontrar un espacio que se sienta realmente seguro para expresarse. Creo que la diversidad de ideas y la libertad de expresión son primordiales, siempre que el bastión sea el respeto.</p><p>Con respecto a las actualizaciones de tuhat, hay muchas que no voy a mencionar porque son más minuciosas. Pero si alguien tiene curiosidad por saber cuáles son, recomiendo leer la <a href="https://tuhat.net/o/tuhat" target="_blank">página de tuhat</a> donde se publican.</p><p>También sugiero aportar al sostenimiento de la plataforma a través de su página en <a href="https://liberapay.com/8by3/donate" target="_blank">Liberapay</a>. Por desgracia, no puedo hacerlo por ahora, pero en cuanto mi economía mejore, seré uno de los donadores, porque creo mucho en este proyecto y me gusta apoyar este tipo de iniciativas, que son las que de verdad marcan la diferencia en un mundo tan saturado como el nuestro.</p><p>Antes de cerrar el artículo de hoy quiero mencionar algo que valoro muchísimo del creador de tuhat: se da el tiempo de leer y responder los artículos. Esto lo convierte en alguien cercano y atento a las necesidades de los usuarios, lo que se agradece. Espero, de corazón, que continúe por la vía de mantener a tuhat como un lugar hecho para la escritura larga, sin algoritmos, y que cada actualización que realice fortalezca ese ideal. Un espacio como tuhat es algo que muchos escritores hemos buscado y necesitamos.</p><p>Sin más, me despido por hoy, hasta un nuevo artículo.</p><p>Como siempre, a quien se ha dado el tiempo deleerme: muchas gracias.</p><p>Cambio y fuera,</p><p>Asher</p>]]></content:encoded>
      <pubDate>Mon, 22 Jun 2026 06:32:20 +0000</pubDate>
      <guid isPermaLink="true">https://tuhat.net/@ashermind/p/actualizaciones-de-tuhat</guid>
      <category>tuhat</category>
      <category>escritura</category>
      <category>personal</category>
      <category>escritor</category>
    </item>

    <item>
      <title>Algoritmo, viralidad y lectores reales</title>
      <link>https://tuhat.net/@ashermind/p/algoritmo-lectores</link>
      <description>Una reflexión acerca de cómo el algoritmo puede ayudarnos a hacer crecer nuestra presencia en redes sociales para construir una comunidad leal de lectores.</description>
      <dc:creator>ashermind</dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<p>El año 2022 fue el mejor de mi carrera, en cuanto a venta de libros. Pasé de no vender ninguno a disfrutar de vender un promedio de veinte libros por día. Pocos días antes me habían despedido de mi trabajo, un puesto de redactor en una agencia de publicidad. Trabajo que adoraba, pero en el que no me permitieron continuar porque me negaba a vacunarme por lo del covid. Así que acepté las condiciones del dueño de la empresa y me fui, como quien dice, por la puerta grande.</p><p><picture><source srcset="/images/u/ashermind/62c2ce0e-8bb0-4cc7-8704-a1c37fd2ce8d.avif" type="image/avif"><img src="/images/u/ashermind/62c2ce0e-8bb0-4cc7-8704-a1c37fd2ce8d.webp"></picture></p><p>Las ventas comenzaron desde noviembre del 2021, a cuentagotas. Si antes no vendía un ejemplar, ahora comenzaba a vender uno o dos por semana. Para enero (mi último mes en la dichosa empresa de publicidad), las ventas ya eran moderadas. En febrero las ventas se dispararon, y alcanzaron su punto álgido en marzo del 2022. Todo el dinero que me pagaban al mes en la empresa, ahora lo ganaba en una semana. Fue casi milagroso. Durante ese tiempo, puedo decir que conseguí vivir de la literatura, de la venta de mis libros por internet.</p><p>¿Y a qué se debían tantas ventas? Simple: a la viralidad.</p><p>Mis frases, mis textos breves, mis poemas, comenzaron a ser virales en Instagram y Facebook. Pasé de tener como máximo cincuenta <em>likes</em> por publicación, a ver cómo cada publicación recibía decenas de miles en un solo día. Obviamente, aprovechaba para incluir una llamada a la acción en cada una de ellas. De ese modo podía dirigir a mis seguidores a los enlaces directos para que compren mis libros. Y funcionó. Puedo decir que, al menos durante el tiempo en que duró esa etapa, me había llegado a congraciar con el algoritmo, especialmente el de Instagram.</p><p>Mucho nos quejamos del dichoso algoritmo y, de hecho, yo hice lo mismo cuando este dejó de otorgarme el alcance que había logrado. Mi alcance máximo fue de más de diez millones de cuentas, un hito que no he repetido desde entonces. Pero el punto es que me parece que quejarse del algoritmo es como quejarse de la riqueza ajena, o de la corrupción: siempre será algo malo hasta que nos termina beneficiando.</p><p>Antes de que el algoritmo comenzara a tratar a mi contenido con cariño, yo era prácticamente alguien invisible en Instagram. Gracias a que los números crecieron fue que comencé a hacerme notar en el medio. Editoriales me contactaron, lectores compraban mis libros, profesores comenzaron a usar mis poemas para sus clases... No negaré que todo ello también se sentía abrumador, pero la mayoría de cosas sólo fueron beneficios.</p><p>Y es que no es un secreto que la viralidad es algo que muchos artistas necesitan, anhelan y sueñan con conseguir. Que millones de personas vean lo que haces, aunque sea de manera fugaz, incrementa las posibilidades de que tu obra deje de estar en la sombra para convertirse en material de consumo. Esto se traduce en ventas; las ventas en ganancias; las ganancias —si son bien usadas— en una calidad de vida mejorada. Demonizar al algoritmo es fácil cuando sólo has recibido frustraciones, pero otra sería tu opinión si ese algoritmo comienza a valorar el contenido que haces, y te da la oportunidad de vivir de tu arte. Me atrevería a apostar que, si eso ocurre, dirías que es lo mejor que te ha pasado.</p><p>Porque yo sí lo dije alguna vez. Y no he cambiado de opinión.</p><p>Por otro lado, no escribo esto para alabar al algoritmo, pues es bien sabido que, por cada publicación que aparece en tu <em>feed</em>, hay cientos o miles que mueren en la sombra. Y es totalmente impredecible, aunque haya algunos que apliquen ciertas estrategias (como yo lo hice en su momento), pero estas quedan obsoletas de inmediato. De un día para otro, aquellas millones de personas que supieron de tu existencia, pronto comienzan a olvidar tu nombre. Porque aunque haya un importante incremento de tráfico hacia tu contenido, lo cierto es que sólo una milésima de todas esas personas están realmente interesadas en lo que haces. El resto sólo son usuarios que pasaban por ahí, vieron algo que les gustó, y continuaron deslizando. Algunos incluso te comenzaron a seguir por casualidad, y en cuanto vean que vuelves a aparecer en su <em>feed</em> publicando algo nuevo, dejarán de seguirte. Por eso es importante tener en cuenta que los seguidores no son fans. Y para el caso: los seguidores no son lectores.</p><p>Que alguien te siga no significa que tenga la disposición de leer todo tu trabajo, ni mucho menos que quiera comprar tu libro. La cantidad de seguidores no garantiza que todos ellos vean tus nuevas publicaciones, porque los números pueden ser cada vez más grandes, pero al final sigues publicando para el algoritmo, no para ellos. Esto es fácil de ver sobre todo en las publicaciones que se vuelven virales: por estadística, la mayoría de ellas logran un gran alcance porque fueron vistas por personas que no te siguen, no por la totalidad seguidores que ya tenías. Y viceversa: las publicaciones que no despegan ni siquiera fueron mostradas a la mitad de todos los seguidores que tienes.</p><p>Teniendo en cuenta todo lo que he mencionado, creo que hay razones más que de sobra para valorar a aquellos lectores reales que se quedan y mantienen interés genuino en lo que uno escribe. Puede tratarse de una pequeña comunidad, pero lo que importa es que sea real. Y esto se puede ver en la interacción constante, pero sobre todo en la calidad de dicha interacción:</p><ol><li>Los comentarios son intencionados, no mecánicos.</li><li>Recomiendan tu trabajo a otras personas.</li><li>Comienzan a crear su propio contenido basándose en lo que tú haces (se me ocurre, por ejemplo, a alguien que publica una frase de tu libro, o que elabora una opinión para finalmente recomendarlo).</li><li>Los mensajes dejan de ser simples consultas para convertirse en conversaciones fructíferas.</li><li>Compran tu libro.</li><li>Se suscriben a tu boletín.</li><li>Participan con entusiasmo en tus proyectos.</li><li>Etc.</li></ol><p>Esos son lectores de verdad, los que llegan a diferenciarse de simples consumidores de contenido y a los que vale la pena dedicarles atención.</p><p>¿Y cómo llegan a ti? En efecto, gracias al algoritmo.</p><p>El algoritmo puede ser un primer impuslo de tráfico de miles de usuarios, y depende de la forma en que te comuniques con ellos para que se queden y se conviertan en lectores.</p><p>Yo he sido bendecido con miles de lectores. Defiendo la idea de que los escritores debemos escribir por nosotros mismos, pero al menos yo no tengo reparo en decir que escribo también para ellos, los que semana a semana esperan mis correos, los que a diario interactúan con mis publicaciones y con los que tengo comunicación constante, y que incluso hemos trabado amistad. Si tienen mis libros, los leen con mucho gusto; si no, leen mi blog. Pero están presentes. Varios de ellos, cuando me suelo ausentar de las redes, me escriben para consultar si me encuentro bien, y para manifestarme que echan de menos ver mis escritos en su <em>feed</em>. En los tiempos tan saturados que vivimos, detalles como esos nos recuerdan que tras una pantalla hay un ser humano como nosotros.</p><p>Como alguien cuyas publicaciones han gozado de viralidad, no puedo mentir: ver a miles de personas interactuando con mi contenido se siente casi adictivo, una inyección de dopamina directamente a la vena, pero soy consciente de que no todos esos miles estarían dispuestos a dedicar horas de sus vidas a sumergirse en las páginas que escribo, tan sólo les gustó la frase breve que apareció en sus <em>feeds</em>, y ya. Mi foco de atención, en cambio, está con los lectores leales, aquellos que me conocieron un día y que continúan conmigo aunque pasen los años.</p><p>Lo bueno de esto es que la viralidad, si bien es útil, no es el único camino. El algoritmo puede ayudarte a llegar a más personas, aunque no sea una gran cantidad. Pero las pocas que van llegando pueden hacer toda la diferencia entre un tráfico vacío y una comunidad sólida y acogedora. La recomendación por boca a boca todavía está vigente y ayuda bastante. Y creo que saber comunicarse con los lectores también es crucial si uno quiere mantener el interés de ellos. Nos queda seguir aprendiendo por el camino, sin olvidarnos de valorar a aquellos que llegan dispuestos a quedarse, pues cada uno puede conformar luego una comunidad enorme. El océano, después de todo, está conformado por gotas pequeñas.</p>]]></content:encoded>
      <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 02:03:24 +0000</pubDate>
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      <category>algoritmo</category>
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      <category>viralidad</category>
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      <title>Incursionando en Tuhat</title>
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      <content:encoded><![CDATA[<p><picture><source srcset="/images/u/ashermind/ca8b7aef-3261-4296-b1be-343dd18ead44.avif" type="image/avif"><img src="/images/u/ashermind/ca8b7aef-3261-4296-b1be-343dd18ead44.webp"></picture></p><p>Es la primera vez que escribo aquí, en Tuhat. Lo siento como un lugar más silencioso, como si alguien hubiese apagado todas las luces a las distracciones, y me diera un atrio libre para dirigirme a quien quiera leerme. En realidad, no esperaba tanto de este lugar, pero una cosa es ver esta plataforma desde fuera y otra, muy distinta, observar el mundo desde dentro. Aquí las palabras parecen estar más seguras, no porque alguien fuera a robarlas o algo por el estilo, sino porque parecen brotar, fluir de manera más consistente y, al mismo tiempo, más honesta.</p><p>No sé todavía para quién escribo, y tal vez ese sea parte del encanto. No pensar en interlocutor alguno, de cierta forma, resulta estimulante, como cantar a capela en la propia casa, sin más compañía que el silencio y la privacidad. O como gritar sin ser escuchado. Sí. No me refiero al caso ciertamente espeluznante de gritar por ayuda sin nadie que me escuche, sino más bien a gritar por desahogo sin tener cuidado en si voy a incomodar a alguien. Así se siente Tuhat. Le comentaba a una amiga hace un momento cómo el diseño de una plataforma puede resultar estimulante para escribir. Substack tiene su encanto (de ahí vengo), pero Tuhat también tiene lo suyo. Más privacidad, más anonimato y, por lo tanto, mayor libertad creativa.</p><p>Aun así, sin tener público objetivo ni pensar en susceptibilidades, elijo cuidar mis palabras. Se trata de una cuestión de respeto al lenguaje, porque sigo siendo escritor y eso no va a cambiar. Diré las cosas que quiero decir sin censura, pero también escribiré de una forma coherente y, dentro de lo ortográfico y gramaticalmente posible, correcta. Más allá de eso, mi única preocupación será procurar ser honesto conmigo mismo.</p><p>En el último artículo que publicó el creador de Tuhat en Substack, él señalaba que había una influencia casi imperceptible de Substack que nos condicionaba a la hora de escribir: uno comenzaba a tocar temas casi polémicos, de ese tipo de cosas de las que antes no hubiera hablado, sólo para complacer al algoritmo; lo mismo con los títulos: uno comenzaba, sin darse cuenta, a hacerlos más llamativos para incentivar ese ansiado clic que hacía que alguien se detuviera a leernos. Puedo confirmar con creces ese hecho. En las últimas semanas me había dedicado a escribir artículos similares, que incentivaban al debate o cosas por el estilo, pero no eran temas que hubiera escrito en otras circunstancias. Quería sentirme «actual», quería encajar, quería formar parte de una conversación que, la verdad, no me interesa. En Substack comencé a escribir más ensayos que otra cosa. Antes publicaba literatura, relatos, pero al ver que nadie dentro del ecosistema de la red social de Substack se animaba a leerme, decidí optar por escribir artículos diferentes. Sigo publicando textos con intencionalidad literaria, pero los ensayos ocupan ahora mi predilección. Hoy soy más leído ahí, claro, pero no me siento del todo cómodo con lo que estoy publicando. Intentaré enderezar el rumbo, desde luego, pues no dejaré de escribir en Substack, pero si tengo al alcance una plataforma como Tuhat, creo que podría intentar verter aquí los pensamientos y reflexiones más íntimos para, de alguna manera, compensar esa deuda conmigo mismo de apostar por lo seguro y no por lo real.</p><p>Me gusta, por otro lado, la exigencia de la cantidad mínima de palabras, y el hecho de que el editor de texto se parezca al de Substack (un cambio reciente, porque antes el editor era distinto). Se siente más limpio y eso me hace sentir cómodo. La cantidad mínima de palabras, por su parte, me exige explayarme, y es que Tuhat está pensado para textos y reflexiones extensas. Me agrada, por supuesto. Hace días estuve leyendo varias publicaciones de autores que publican en Tuhat; dediqué horas a eso, y ahora dedicaré horas a escribir. Un intercambio justo, me parece.</p><p>No espero ser leído, espero ser real. Ser leído es un efecto colateral de publicar lo que escribo. Me agrada más eso, que alguien se acerque a mis palabras movido por la curiosidad más que por una especie de competencia entre escritores. Cuánto daño hace un algoritmo, ahora me doy cuenta con mayor claridad. Quisiera ser descubierto tal como me gusta descubrir mi próximo libro favorito: por curiosidad, sin expectativas. Nada hace que la lectura resulte tan grata como el hecho de no esperar nada de ella.</p><p>Si pudiera pedirle algo al creador de Tuhat, sería una tipografía más literaria, con serifa incluida, porque eso le daría un toque más literario a este espacio. Otra cosa podría ser que, al menos para la vista en computador, los artículos tuvieran un cuerpo un tanto más estrecho, para que los renglones no sean tan extensos. Fuera de eso, no agregaría ni quitaría nada más. Tuhat es un espacio amigable para la escritura. Como dije, su simple diseño incentiva a escribir. Y aunque en un artículo que publiqué en Substack mencionaba que era improbable que me pusiera a escribir aquí, al final he terminado haciéndolo, porque he comprendido que en ambas plataformas mi objetivo será distinto. En Substack continuaré con mi objetivo de construir una marca; en Tuhat pretendo mostrarme sin más hornamentos que este anonimato, aunque, para alguien que tenga una mente más espabilada, no sería difícil deducir quién soy. Tampoco tendría problemas con eso, pero es verdad que el encanto del anonimato resulta seductor. </p><p>Cuando uno escribe en Substack es inevitable pensar en un lector en específico, o en un público más amplio. Se cuidan ciertas palabras o expresiones, y la escritura resultante termina condicionada. Estoy seguro de que eso no va a pasar aquí. Aunque me gusta el diálogo, valoro mucho más la independencia. De eso se trata: escribir con libertad y, quien quiera leerme, habrá de aceptarme bajo mis propias condiciones, y no yo tener que adaptarme a las suyas.</p><p>Finalizo este primer texto en Tuhat comentando que acabo de encontrar, gracias a una escritora de esta misma red social, otra plataforma de escritura llamada Svarnac. Acabo de registrarme. No sé para qué la usaría, pero me encanta encontrar plataformas de escritura. Es increíble la cantidad de variedad de temas, ideas y estilos que hay en lugares así. Supongo que hablaré de eso largo y tendido en otra ocasión.</p><p>Si alguien se tomó su tiempo para leer hasta aquí: mis sinceras gracias.</p>]]></content:encoded>
      <pubDate>Wed, 03 Jun 2026 01:58:21 +0000</pubDate>
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      <category>personal</category>
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