La LEY de CAUSA y EFECTO
No puede haber causa sin efecto, ni efecto sin causa.
Conocer las caracterÃsticas e implicaciones de la ley de causa y efecto es una gran virtud. Si la mayorÃa de las personas que arruina su vida muy a menudo supiera en el mismo instante las terribles consecuencias de lo que está a punto de hacer, muchos se lo pensarÃan mejor. Por eso, la única posibilidad para conseguir una vida sin sobresaltos, disgustos ni lamentaciones consiste en ser capaz de vislumbrar las consecuencias de las consecuencias, que pueden desencadenar el acto o la decisión que se está a punto de tomar.
El presente es la prolongación de nuestras buenas o malas decisiones en el pasado y, dependiendo de las cosas que hagamos y las decisiones que tomemos hoy, nuestro futuro será más o menos dichoso. O sea, si quieres ser feliz el mes que viene y el año que viene, no hagas las cosas mal y no tomes decisiones que te puedan perjudicar hoy.
Mucha gente cree que el Karma o la ley de causa y efecto hace que las obras buenas o malas que haces en esta vida influyan en tu sufrimiento o felicidad en la vida siguiente. Yo comprendo a los que tienen esa creencia: como la mayor parte de lo que hacen, saben interiormente que es inmoral, se consuelan creyendo que no les van a pasar la factura hasta la siguiente vida. Desgraciadamente para ellos, las leyes universales no facturan a un plazo tan largo.
Hay otros que creen que, aunque hayan cometido actos inmorales, se pueden confesar y todo queda borrado, lo cual es un chollo, pues una vez que les han vaciado el depósito de los pecados, lo pueden llenar de nuevo a la semana siguiente y volver a confesarse el domingo. SerÃa muy bonito, pero la naturaleza tampoco acepta este tipo de cambalaches.
La desagradable realidad es que cada causa lleva adosado su efecto de forma inseparable. La causa y el efecto no son dos acciones separadas. La ejecución de la causa desencadena el efecto de forma irreversible. Como las consecuencias del efecto no se perciben de forma inmediata, sino que se aplazan a un futuro más o menos cercano, da la sensación de que las dos acciones están separadas, pero están indisolublemente juntas. Aunque las consecuencias de una acción ocurran en el futuro, nadie puede impedir que ocurran, pues una vez desencadenadas el efecto es inevitable. No hay que esperar a la otra vida, y la confesión no detiene las consecuencias.
Ejemplo: si alguien se bebe un litro de licor, mañana tendrá resaca. No la tendrá en la próxima vida, la tendrá mañana. Aunque se confiese y sea absuelto de ser un borrachÃn, el cura no podrá evitar la resaca. Aunque sea millonario y sea amigo del presidente, no podrá comprar nada que le evite la resaca, ni las influencias polÃticas del presidente le quitarán la resaca. La resaca está pegada como una lapa a la botella de licor, y no hay truco de magia que las separe.
Como Epicuro comprendió bien este asunto, resumió el tema con una sencilla frase: “no se puede ser feliz sin ser honesto, ni se puede ser honesto sin ser felizâ€. O sea, los que quieran ser felices no tienen más narices que ser honestos y tomar decisiones inteligentes. No hace falta que pierdan el tiempo buscando trucos o atajos, no los hay.
Es una virtud muy útil comprender que la ley de causa y efecto es automática. No hay nadie al mando al que pedirle más tiempo o implorarle clemencia. Una vez que se ejecuta una causa el efecto es imparable. Con la debida distancia, se podrÃa comparar con los impuestos de Hacienda: si alguno de tus actos ha devengado el cobro de un impuesto, lo más inteligente que puedes hacer es pagarlo dentro del plazo y sin rechistar. Si no lo pagas, Hacienda te lo requerirá con recargo de intereses y multa. Si te niegas a pagarlo otra vez, Hacienda embargará tus bienes para cobrar. Si previniendo el embargo de los bienes previamente los has cambiado a otro nombre para que no te puedan embargar, entonces te juzgarán por el delito llamado “levantamiento de bienesâ€. Resumen: queriendo ahorrarte mil euros acabas pagando 10.000 y si te descuidas entras en la cárcel, a lo que hay que sumarle las preocupaciones, disgustos y noches sin dormir tratando de evitar las consecuencias de no haber pagado mil euros.
Si se analiza el tema desapasionadamente, se llega a la conclusión de que la mayorÃa de los problemas verdaderamente graves a los que suele llegar la gente han sido agravados al querer eludir las consecuencias de la ley de causa y efecto. Al negarse a aceptar las consecuencias de los actos y decisiones y querer burlar la ley, los problemas van aumentando hasta hacerse insostenibles. La gravedad aumenta con la misma progresión del ejemplo de Hacienda del párrafo anterior, pero, desgraciadamente, las leyes universales no aceptan dinero para saldar las deudas, la naturaleza suele cobrar sus facturas con dolor, sufrimiento, enfermedades y, en los casos más graves, cobra con la vida.
A algunos puede que les parezca una crueldad innecesaria que la naturaleza cobre los errores con dolor y sufrimiento, pero eso ha funcionado durante miles de millones de años perfectamente, por tanto es un método útil. No podÃa ser de otra forma, pues la naturaleza no tiene defectos como los humanos por dos razones: porque es automática y porque no usa el razonamiento.
Veamos un ejemplo sencillo que demuestre que el método de la naturaleza es el único posible y funciona. Un ser humano que tiene el defecto de la gula se come un cochinillo casi entero, acompañado de un litro de vino, y despide el yantar con café, copa y puro. La madre naturaleza, como buena madre, tiene que avisar al sujeto de que lo que ha hecho ha sido un atentado múltiple a todas las leyes de su biologÃa. Pero, ¿cómo le puede avisar? La naturaleza no habla, no tiene manos para darle un tirón de orejas, no tiene móvil para mandarle un mensaje. Sólo le queda mandarle la bendición de un dolor de estómago. Dolor para que ponga atención y se pare a pensar, y en el estómago para que le sirva como indicador de la zona en la que se ha cometido la agresión.
La naturaleza no es ni cruel ni bondadosa, ha hecho automáticamente lo que tiene programado. A la naturaleza le da igual que el sujeto viva muy feliz o que muera al dÃa siguiente. El sujeto ha recibido la bendición del dolor, que es un valioso aviso de que lo que ha hecho no le conviene.
¿Y qué hará el glotón después del aviso? Lógicamente no se va a dar por aludido, pues el ha visto en la tele que mucha gente hace lo mismo, por lo tanto no puede ser malo. Como a los de la tele no les puede preguntar si han tenido retortijones, decide solucionar el tema tomando un medicamento para la acidez.
El medicamento va a aumentar sus problemas con dos más:
1) Al neutralizar los ácidos gástricos no podrá digerir la siguiente comida, con todo lo que ello puede suponer.
2) Esos medicamentos suelen llevar aluminio, que primero lo dejarán sin memoria y con el tiempo acabará con alzheimer.
Para paliar los siguientes efectos se irán introduciendo más medicamentos que aumentarán exponencialmente el dolor y el sufrimiento hasta desembocar en enfermedades graves y crónicas.
Todo ese valle de lágrimas se podÃa haber evitado prestando atención al primer aviso e informándose de los motivos reales que producen dolor de estómago.
Conclusión: cuando metas la pata no quieras pasarte de listo y paga la factura inmediatamente y sin discutir. Si buscas trucos para pagar menos, acabarás pagando más. Si quieres atrasar el pago, aumentará el importe en forma de dolor y sufrimiento. Si no quieres que te pasen más facturas, haz cada dÃa lo que debes, hasta que hayas pagado las facturas que tenÃas pendientes. Cuando estés en paz con la naturaleza, si no vuelves a meter la pata ya no recibirás más facturas para pagar. A cambio de poner atención en las cosas importantes de tu vida, después de haberte informado de lo que te conviene, la vida te evitará el dolor y te colmará de dicha.
Aunque sé que casi nadie lo va a creer, puedo asegurar que es real. Ver menos