La Renta Fija Ya No Es El Diversificador de la Renta Variable del los últimos 25 Años
Repensando la diversificación: bonos, materias primas y tendencias en el régimen de mercado actual
El entorno macroeconómico actual está desafiando la eficacia del tradicional portafolio 60/40 (acciones/bonos) y propone una reevaluación de las estrategias de diversificación.
El fin del "régimen" anterior
Hemos dejado atrás el perÃodo de los últimos 25 años, caracterizado por una globalización creciente, baja inflación, energÃa abundante y estabilidad geopolÃtica. Este entorno fue el que permitió que el portafolio 60/40 prosperara. Actualmente, estamos en una nueva fase definida por:
- Inestabilidad geopolÃtica: Conflictos y fricciones que afectan los mercados.
- Factores estructurales: Presiones inflacionarias, desglobalización y reevaluación de las cadenas de suministro.
- Fragilidad de la correlación: En 2022, la pérdida simultánea de valor en bonos y acciones demostró que la diversificación tradicional puede fallar cuando las correlaciones se vuelven positivas durante periodos de estrés.
La necesidad de nuevos motores de diversificación
Ante la ineficacia del binomio acciones-bonos, los inversores deben incorporar activos y estrategias que actúen de manera distinta a los mercados tradicionales:
- Commodities (Materias primas): Tienen un rol crucial no solo como cobertura inflacionaria, sino como activos que se benefician de cambios estructurales en el mercado global. El aumento en la demanda de oro por parte de los bancos centrales es mencionado como un ejemplo de esta búsqueda de resiliencia.
- Estrategias de seguimiento de tendencia (Trend Following): Las estrategias sistemáticas de trend following son presentadas como herramientas capaces de adaptarse a cualquier entorno de mercado, independientemente de si es alcista o bajista. Su valor reside en su capacidad de proporcionar adaptabilidad y resiliencia, cualidades crÃticas cuando los ciclos económicos se vuelven menos predecibles.
Los cambios observados no son cÃclicos (temporales), sino estructurales. Por lo tanto, los inversores no pueden esperar que las estrategias del pasado vuelvan a funcionar por sà solas. Debemos transitar hacia una construcción de cartera que priorice la resiliencia mediante:
- Una exposición más amplia que incluya activos reales (commodities).
- La integración de estrategias sistemáticas que no dependan de la dirección de los mercados, sino de la identificación de tendencias, para mitigar los riesgos cuando los activos tradicionales fallan simultáneamente.
La diversificación ya no es solo cuestión de "cuántos" activos tienes, sino de "qué fuerzas" mueven esos activos, y que hoy es imperativo integrar estrategias que puedan prosperar en un mundo más volátil y menos predecible.
En un contexto caracterizado por perturbaciones exógenas, la RF tiene dificultad para diversificar el riesgo de la RV, algo que habÃa logrado con gran éxito durante los últimos 25 años.
En tales entornos, las correlaciones entre acciones y bonos tiende a volverse positiva debido a la persistencia de los riesgos inflacionarios, lo que debilita el papel defensivo de las asignaciones de bonos en las carteras multiactivos. Esta dinámica se observó claramente durante la crisis inflacionaria de 2021-22. Esta deficiencia se ve agravada por el hecho de que los principales emisores de deuda soberana (por ejemplo, USA, UK o Francia) soportan elevadas cargas de deuda, lo que limita la capacidad de los responsables polÃticos para responder a las presiones inflacionarias o a las perturbaciones de la oferta sin desestabilizar las finanzas públicas.
En este contexto, los bonos dejan de ser amortiguadores fiables y se convierten en activos cada vez más expuestos a algunas de las mismas fuerzas que impulsan el riesgo de las acciones: la volatilidad de la inflación y la incertidumbre polÃtica. En consecuencia, su papel como pilar fundamental de la asignación defensiva se ve fundamentalmente cuestionado, especialmente en el caso de los bonos emitidos por emisores soberanos con un alto nivel de endeudamiento. Las materias primas, ORO,... resurgen como activos estratégicos.