La estrategia tradicional de inversión, basada en usar la RF como contrapeso automático ante las caídas de la RV, ha perdido fiabilidad en el contexto actual de crisis permanente geopolítica,...
Los puntos clave son:
- El cambio de paradigma inflacionario: Muchas de las crisis actuales (conflictos armados, tensiones comerciales) tienen un impacto inflacionario que afecta simultáneamente a las acciones (RV) y a los bonos (RF), provocando que ambos activos caigan a la vez y eliminando el efecto protector tradicional.
- Correlación positiva: Históricamente, acciones y bonos tendían a moverse en direcciones opuestas (correlación negativa). Actualmente, esa tendencia se ha roto, mostrando una correlación positiva creciente, lo que significa que a menudo actúan como "compañeros de viaje" en lugar de contrapesos.
- Nueva gestión de la renta fija: Los bonos siguen siendo útiles, pero ya no basta con tenerlos. Ahora es crítico analizar con rigor la rentabilidad a vencimiento, la duración y la calidad crediticia para no asumir riesgos innecesarios.
- Redefinición de la diversificación: La diversificación real ya no consiste en acumular muchos fondos, sino en tener activos con funciones distintas y motores de rentabilidad que respondan de forma diferente ante diversos escenarios (incluyendo liquidez, oro o estrategias flexibles).
- Construcción de carteras robustas: El objetivo no es intentar adivinar qué pasará para reaccionar ante cada noticia, sino diseñar carteras que no dependan de un único escenario económico. La verdadera defensa radica en la estructura previa, evitando una exposición excesiva a situaciones donde la inflación o los cambios de tipos puedan inutilizar la estrategia de inversión.
Ante las crisis y la incertidumbre geopolítica y macroeconómica constante, la clave es abandonar la complacencia de las fórmulas automáticas de diversificación de cartera, correlación descorrelación de RF vs RV y construir carteras más reflexivas y diversificadas funcionalmente...