La convivencia en pareja y las razones por las que la mayoría de estas relaciones terminan en conflicto o fracaso.
La convivencia exitosa es extremadamente infrecuente (como "ganar la lotería") porque la mayoría de las personas se acercan a la pareja desde el ego, las expectativas infantiles y el deseo de posesión. La relación suele basarse en una "fantasía" y en una convivencia de conveniencia inconsciente, lo que deriva en crisis cuando la realidad (que siempre es menos que la fantasía) golpea o cuando las condiciones externas cambian. Para evitar el conflicto, se requiere trascender la necesidad de poseer al otro y establecer una convivencia basada en la libertad individual, algo que pocos logran.
- La convivencia ideal (el "premio gordo"): Es aquella donde cada integrante es libre, hace lo que considera necesario y no presiona al otro. Ambos viven bajo el mismo techo, pero no intentan cambiar, controlar ni imponer deberes al otro.
- El origen de los conflictos: La mayoría de las discusiones son "infantiles, estériles y absurdas" (quién lava los platos, quién trabaja más, etc.). Surgen porque los individuos no han superado su ego y sienten la necesidad de imponer su voluntad sobre el otro.
- El peligro del verbo "querer" vs. "amar": Usamos "querer" (poseer) en lugar de "amar" (que no es posesivo). Considerar a la pareja como una posesión es un "lastre" o "grillete" que elimina la libertad y genera conflicto.
- La pareja como "fantasía" y "conveniencia": Las personas inician relaciones basadas en fantasías mentales irreales (cruceros, felicidad eterna, roles domésticos asumidos sin hablar). Además, muchas relaciones son de "conveniencia inconsciente" (buscar seguridad, dinero o servicios domésticos); cuando estas ventajas desaparecen, el "amor" salta por la ventana.
- La falta de comunicación y el miedo: Las parejas detectan cuando la relación no funciona o cuando la "luna de miel" termina, pero evitan hablarlo por miedo a perder la posesión del otro. Esto alarga el sufrimiento hasta que la convivencia se vuelve insoportable.
- La búsqueda de culpables: Al final de una relación, el ego impide la autocrítica. Ambos integrantes se esfuerzan en convencerse de que ellos fueron perfectos y que el otro es el único responsable del fracaso.
- Propuesta práctica: Realizar una convivencia de prueba de dos o tres meses antes de formalizar, para que las realidades (quién ronca, quién limpia, quién huele mal) salgan a la luz tempranamente y se pueda decidir con honestidad si continuar o no, evitando así finales traumáticos.
La vida es una "broma de mal gusto" pero divertida si se toma con humor; cuando las personas alcanzan este nivel de comprensión, dejan de dar importancia a las posesiones y a las rabietas infantiles, permitiendo una convivencia mucho más ligera y libre.