Incursionando en Tuhat

Es la primera vez que escribo aquí, en Tuhat. Lo siento como un lugar más silencioso, como si alguien hubiese apagado todas las luces a las distracciones, y me diera un atrio libre para dirigirme a quien quiera leerme. En realidad, no esperaba tanto de este lugar, pero una cosa es ver esta plataforma desde fuera y otra, muy distinta, observar el mundo desde dentro. Aquí las palabras parecen estar más seguras, no porque alguien fuera a robarlas o algo por el estilo, sino porque parecen brotar, fluir de manera más consistente y, al mismo tiempo, más honesta.
No sé todavía para quién escribo, y tal vez ese sea parte del encanto. No pensar en interlocutor alguno, de cierta forma, resulta estimulante, como cantar a capela en la propia casa, sin más compañía que el silencio y la privacidad. O como gritar sin ser escuchado. Sí. No me refiero al caso ciertamente espeluznante de gritar por ayuda sin nadie que me escuche, sino más bien a gritar por desahogo sin tener cuidado en si voy a incomodar a alguien. Así se siente Tuhat. Le comentaba a una amiga hace un momento cómo el diseño de una plataforma puede resultar estimulante para escribir. Substack tiene su encanto (de ahí vengo), pero Tuhat también tiene lo suyo. Más privacidad, más anonimato y, por lo tanto, mayor libertad creativa.
Aun así, sin tener público objetivo ni pensar en susceptibilidades, elijo cuidar mis palabras. Se trata de una cuestión de respeto al lenguaje, porque sigo siendo escritor y eso no va a cambiar. Diré las cosas que quiero decir sin censura, pero también escribiré de una forma coherente y, dentro de lo ortográfico y gramaticalmente posible, correcta. Más allá de eso, mi única preocupación será procurar ser honesto conmigo mismo.
En el último artículo que publicó el creador de Tuhat en Substack, él señalaba que había una influencia casi imperceptible de Substack que nos condicionaba a la hora de escribir: uno comenzaba a tocar temas casi polémicos, de ese tipo de cosas de las que antes no hubiera hablado, sólo para complacer al algoritmo; lo mismo con los títulos: uno comenzaba, sin darse cuenta, a hacerlos más llamativos para incentivar ese ansiado clic que hacía que alguien se detuviera a leernos. Puedo confirmar con creces ese hecho. En las últimas semanas me había dedicado a escribir artículos similares, que incentivaban al debate o cosas por el estilo, pero no eran temas que hubiera escrito en otras circunstancias. Quería sentirme «actual», quería encajar, quería formar parte de una conversación que, la verdad, no me interesa. En Substack comencé a escribir más ensayos que otra cosa. Antes publicaba literatura, relatos, pero al ver que nadie dentro del ecosistema de la red social de Substack se animaba a leerme, decidí optar por escribir artículos diferentes. Sigo publicando textos con intencionalidad literaria, pero los ensayos ocupan ahora mi predilección. Hoy soy más leído ahí, claro, pero no me siento del todo cómodo con lo que estoy publicando. Intentaré enderezar el rumbo, desde luego, pues no dejaré de escribir en Substack, pero si tengo al alcance una plataforma como Tuhat, creo que podría intentar verter aquí los pensamientos y reflexiones más íntimos para, de alguna manera, compensar esa deuda conmigo mismo de apostar por lo seguro y no por lo real.
Me gusta, por otro lado, la exigencia de la cantidad mínima de palabras, y el hecho de que el editor de texto se parezca al de Substack (un cambio reciente, porque antes el editor era distinto). Se siente más limpio y eso me hace sentir cómodo. La cantidad mínima de palabras, por su parte, me exige explayarme, y es que Tuhat está pensado para textos y reflexiones extensas. Me agrada, por supuesto. Hace días estuve leyendo varias publicaciones de autores que publican en Tuhat; dediqué horas a eso, y ahora dedicaré horas a escribir. Un intercambio justo, me parece.
No espero ser leído, espero ser real. Ser leído es un efecto colateral de publicar lo que escribo. Me agrada más eso, que alguien se acerque a mis palabras movido por la curiosidad más que por una especie de competencia entre escritores. Cuánto daño hace un algoritmo, ahora me doy cuenta con mayor claridad. Quisiera ser descubierto tal como me gusta descubrir mi próximo libro favorito: por curiosidad, sin expectativas. Nada hace que la lectura resulte tan grata como el hecho de no esperar nada de ella.
Si pudiera pedirle algo al creador de Tuhat, sería una tipografía más literaria, con serifa incluida, porque eso le daría un toque más literario a este espacio. Otra cosa podría ser que, al menos para la vista en computador, los artículos tuvieran un cuerpo un tanto más estrecho, para que los renglones no sean tan extensos. Fuera de eso, no agregaría ni quitaría nada más. Tuhat es un espacio amigable para la escritura. Como dije, su simple diseño incentiva a escribir. Y aunque en un artículo que publiqué en Substack mencionaba que era improbable que me pusiera a escribir aquí, al final he terminado haciéndolo, porque he comprendido que en ambas plataformas mi objetivo será distinto. En Substack continuaré con mi objetivo de construir una marca; en Tuhat pretendo mostrarme sin más hornamentos que este anonimato, aunque, para alguien que tenga una mente más espabilada, no sería difícil deducir quién soy. Tampoco tendría problemas con eso, pero es verdad que el encanto del anonimato resulta seductor.
Cuando uno escribe en Substack es inevitable pensar en un lector en específico, o en un público más amplio. Se cuidan ciertas palabras o expresiones, y la escritura resultante termina condicionada. Estoy seguro de que eso no va a pasar aquí. Aunque me gusta el diálogo, valoro mucho más la independencia. De eso se trata: escribir con libertad y, quien quiera leerme, habrá de aceptarme bajo mis propias condiciones, y no yo tener que adaptarme a las suyas.
Finalizo este primer texto en Tuhat comentando que acabo de encontrar, gracias a una escritora de esta misma red social, otra plataforma de escritura llamada Svarnac. Acabo de registrarme. No sé para qué la usaría, pero me encanta encontrar plataformas de escritura. Es increíble la cantidad de variedad de temas, ideas y estilos que hay en lugares así. Supongo que hablaré de eso largo y tendido en otra ocasión.
Si alguien se tomó su tiempo para leer hasta aquí: mis sinceras gracias.